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viernes, 4 de junio de 2010

El dulce aroma de...


Temprano en la madrugada, marchamos a nuestro destino, sin saber cómo ni por qué nos encontramos aquí. La atmósfera húmeda. Más si cabe por el sudor frío que recorre nuestros cuerpos este 6 de Junio. Sabemos que muchos no volveremos... Pero esa es la vida del combatiente.
Mi fusil tiembla al son que le marcan mis manos. Nos acercamos. ¿Ellos lo saben? Dicen que es una misión secreta; pero no nos engañemos. Son alemanes. ¡Vamos a meterles la arena de la playa por sus culos europeos!, grita el sargento. Vamos a ganar. Vamos a morir. nadie lo sabe, solo el hado, Dios, Iehová, o quien coño esté en este puto cielo plagado de hermosas aves atravesadas por las berthas antaño, como me explicó mi padre que había pasado en la gran guerra. Pensad, pensad, penss...
Temprano en la madrugada. Silencio; calma. Demasiada calma. Demasiado calor para ser Francia. Algunos dormimos y otros no. Dicen que van a atacar, que hay que estar alerta. Pero no sabemos ni cuando ni donde; sólo que van a atacar. Pobres americanos que os acercáis a la entrada del Hades. Espero llegar al Elíseo más tarde que mis antiguos compañeros de trinchera en Estalingrado. Pero allí nos encontraremos para jugar a las cartas y echar un buen partido de fútbol con una "bier" bien fría. Jajaja. Maldito Hans. Oh! Algo se acerca...
El baile de cuerpos desmembrados lo marca el sonido de las balas al estallar y salir de sus cañones. Unos caen, los otros también. Unos gritan, los otros también. La luz que a todos nos llega sólo una vez ha tenido trabajo extra en estas playas en las que hasta hace cinco años las personas paseaban, jugaban, reían. El ruido de las ametralladoras a sustituido al de los niños riendo mientras juegan con sus castillos de arena. Y la arena cubre ahora los recuerdos de los miles que yacen inertes en el suelo, sembrando la simiente para nuevas plantas...
Normandía, 6 de Junio de...