Seguidores

lunes, 25 de abril de 2011

El nuevo racismo

Esta noche, en el informativo de una cadena de televisión, aparecía una noticia sobre una paliza a un transexual, propinada por dos muchachas (una de ellas de 14 años) en un centro comercial de Baltimore (Estados Unidos). Ellas eran alentadas a su vez por un trabajador del centro, que grabó la paliza en vídeo, para luego colgarla en internet.
Cual es mi sopresa cuando veo que las dos muchachas que propinan la paliza son afroamericanas, y la que la recibe, de corte caucásico. Es sorprendente que después de más de cuarenta años de lucha por las libertades civiles, ninguno de los mensajes del reverendo King haya tenido la aceptación requerida por una comunidad, que en diversos estados del Sur todavía es vilipendiada.
Me resulta increíble y abominable que se pegue a una persona sólo por sentirse una mujer atrapada en un cuerpo masculino, o al revés. Y a esas muchachas debería darles vergüenza porque hasta hace unas décadas, una cosa tan absurda como su color de piel, era el centro de las mofas, patadas y puñetazos, de unos energúmenos, que pensaban que eran inferiores, sólo por ser diferentes.


Pedro Huertas