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miércoles, 17 de octubre de 2012

Sobre Lepido y la malversación de fondos públicos

En estos tiempos de crisis, en los que, como siempre, la educación y la cultura son las que pagan el despropósito de los que no tienen ni la una, ni la otra, llevamos unos meses inmersos en los llamados recortes. Parece ser, según últimas informaciones aparecidas en diversos medios, que el ministro de educación, puesto un tanto vilipendiado en los últimos años, se propone, de una manera, como hacen muchos políticos, sucinta y sutil, cargarse parte de las letras. Algo que ya han intentado en España muchos ministros, pero desde la época del bipartidismo. No nos creamos que es una cosa nueva.
Obviamente, la educación y la cultura hacen que la persona que las tiene, normalmente, se pregunte cosas, quiera saber más, y acabe enterándose de cosas de las que, como dirían algunos, al final no debieran o quisieran enterarse. La cultura, en general, y el estudio de la Historia y las letras en particular, nos dan una visión global de la evolución de acontecimientos que se dan desde un punto de partida evolutivo hasta el día de hoy. Y el estudio de esos hechos históricos, explica el por qué de muchas realidades contemporáneas. 
Al que escribe, le gusta más zambullirse en la cultura romana, aunque nunca está de más ver en qué influye cada una de las civilizaciones que han pasado por lo que ahora es nuestro país, o cualquier otro, a lo largo de los siglos.
Y trayendo a colación la visión que del conjunto de la mayoría de los políticos españoles, parece que tiene la mayoría de los que habitan esta árida democracia, pasamos a explicar, en parte, de donde vienen algunos comportamientos.
Releyendo el magnífico libro La formación del Imperio Romano de Pierre Grimal, escrito para la "Historia Universal siglo XXI", que tantas veces nos hizo leer nuestro admirado Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Murcia, D. Antonino González Blanco, llego a la pág. 85, en la que se explican una serie de avatares sobre los censores del año 179 a.C. Uno de ellos era Marco Emilio Lepido, Cs. 187 a.C. Éste junto con su compañero en el cargo, mandaron construir el que sería tercer acueducto público de la ciudad de Roma. Pero tuvo que desviarse la obra civil, debido a que Marco Licinio Craso se oponía a que el mismo pasara por sus territorios. Hoy en día, sencillamente se habría expropiado parte de sus terrenos al propietario, y se habría continuado la obra. Pero, cuando investigamos un poco más el tema, y leemos los Dichos y hechos memorables de V. Maximo, podemos llegar a entender, en parte, la negativa de Craso -no confundir con el Craso del siglo I a.C.-. Parece ser, si leemos a Maximo, que Lepido había aprovechado la coyuntura para que el acueducto se desviara hacia parte de sus terrenos, para que estos fueran regados con caudal público, y no gastar dinero propio para realizar unas conducciones privadas. 
Así pues, no hemos de extrañarnos cuando en los medios de comunicación, ciertos personajes que piensan que son políticos por pertenecer a un partido u otro, hacen, hoy en día, exactamente lo mismo que Lepido en el siglo II a.C. -no confundir con el Lepido del Segundo Triunvirato-. 
Ésta información y otras, son las que se desprenden de la lectura de los autores clásicos. Unos autores que, como muchos escritores de hoy en día, escribían sobre lo que pasaba en su época. Eran los periodistas y los cronistas de esa Roma Republicana en ciernes de convertirse en un Imperio. Y precisamente eso es lo que muchas veces, ciertos sectores quieren evitar. Que el alumno, que las personas en general, no lleguen nunca a consultar esos hechos, para que no se puedan comparar con los de ahora, no se hagan preguntas, y no les pidan responsabilidades a las personas que cada cuatro años elegimos precisamente para eso. Para que sean responsables.