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lunes, 14 de noviembre de 2011

D. Juan Chacón y el monasterio de San Ginés de la jara

Padre de uno de los personajes más importantes y relevantes de inicios del siglo XVI en el Reino de Murcia, D. Juan Chacón, casado con Luisa Fajardo, tomó el título de adelantado de Murcia. Por eso en parte casó con la heredera de la facción más importante de la zona. Fue un personaje muy importante en el reinado de los Reyes Católicos, y Conde de Cartagena.
Tras su muerte, y la llegada al poder de su hijo Pedro, tanto Cartagena como otros territorios que pertenecían a la familia Fajardo, pasaron a depender directamente de la Corona de Castilla. Hay que tener en cuenta, que durante el siglo XVI, Cartagena se convirtió en un importante puerto, debido a que se construyeron varios navíos de la armada castellana, sobre todo durante la regencia de Juana. A la vez, están los ataques de piratas, que comentamos en otra ocasión, lo cual fomentaría el que se ocupara la corona directamente de la zona. 
Al quedarse con esos territorios, los reyes cedieron al hijo de Juan Chacón, lo que fue el Marquesado de los Vélez, creado ex profeso. Además, en caso de posible levantamiento, como más tarde pasaría en la Alpujarra granadina, a mediados de siglo, el marquesado hacía de parapeto entre los levantados en armas y las zonas que dependían directamente de la Corona.

Centrándonos en la figura del antes nombrado, a D. Juan Chacón le debemos la primera gran reforma de lo que hoy en día es el monasterio de San Ginés. Bien es cierto, que como afirma el Licenciado Cascales, supuestamente, construyó "...una pobre iglesia, y falta de otras cosas necesarias en ella" (CASCALES, 1621; EGEA, 2004). Pero aun así, considero que Chacón realizó una labor importante, puesto que luchó en favor de los franciscanos para que pudieran establecerse allí, desde finales del siglo XV. Le fue concedida la petición en sendas bulas entre 1491-1493.  Se encargó de realizar la primera fase de construcción del monasterio moderno. No sabemos si anteriormente hubo otro, o una rábida como afirman, entre otros, Torres Fontes. La arqueología no ha conseguido, de momento, avanzar más de finales del siglo XV (CAPARRÓS, ZAPATA, MATALLANA, 2008). Pero las fuentes escritas hacen pensar que hubo algún tipo de estructura donde había culto. En cualquier caso, sí que tenemos constancia de culto en el Monte Miral. No a lo mejor con estructuras, pero sí con las cuevas y los ermitaños que las habitaron.
Así pues, a Chacón le debemos la integración en la historia del convento primerizo. Poco sabemos de su construcción, a parte de lo que nos ha dado la arqueología y lo que aparece en las obras de Cascales, pero creemos que tiene grandilocuencia suficiente para que reconozcamos la figura del último Conde de Cartagena. Además, debemos de tener en cuenta, que los materiales aportados por las excavaciones arqueológicas, dan a entender que el edificio que mandó construir Chacón era más importante de lo que aduce Cacales. Pero hasta que no podamos tener una visión de los diferentes monasterios existentes, -pues hay que recordar que las reformas sufridas son tales, que hasta el claustro se convirtió en vivienda en el siglo XX-, no sabremos cual fue su auténtica forma en las diferentes etapas de su historia. De hecho, los arqueólogos que han realizado los sondeos, tanto en 1998 como en 2007, recomiendan en sus publicaciones que se haga un estudio a conciencia de la llamada Arqueología de la Arquitectura. Esto nos daría una lectura fiable de todos los paramentos existentes. Tanto a la vista como bajo el suelo del edificio actual.
Más tarde, ya a caballo entre los siglos XVI y XVII, llegaría otra figura importante, a la que Cascales tiene en alta estima: el Padre Diego de Arce, que según el licenciado, construyó un recinto: "desde sus fundamentos un templo, Oratorios y Hermitas" (CASCALES, 1621; EGEA, 2004). Este hecho puede deverse a la importancia que adquiere el monasterio en la Edad Mordena, sobre todo desde, posiblemente, el Concilio de Trento. Tal vez todos estos arreglos se realizaron para contribuir a la Contrarreforma que se realizó en toda la Europa católica. Sabemos por documentos existentes en toda la actual España, que la idea del concilio hizo que, por ejemplo, se revisaran las actas de fundación o crearan nuevas actas, en diferentes cofradías.