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martes, 29 de noviembre de 2011

San Ginés de la Jara en época Moderna (s.s. XVI-XVIII)

Cuando hablamos de la Edad Moderna en San Ginés, podemos estar ante los siglos de mayor esplendor del monasterio. Pero, con respecto a la dimensión del mismo dentro de la sociedad, y su importancia dentro de la misma, así como su influencia en el devenir religioso de Cartagena y su campo.
Podríamos decir, que el impulso a San Ginés viene de la mano de D. Juan Chacón, adelantado de Murcia con los reyes Católicos, y tratado en anteriores publicaciones. Este personaje, del que apenas sabemos datos biográficos, salvo que casó con una Fajardo, y fueron los padres del primer Marqués de los Vélez, imprimió bastante fuerza, con construcciones que, pese a lo que más tarde diría Cascales, los restos son bastante monumentales.
El autor del siglo XVII, afirmaba que el gran benefactor del monasterio había sido su amigo el Padre Diego de Arce, construyendo ermitas y acabando el patio, todavía en construcción cuando el licenciado visita el monasterio.
Será ya en el siglo XVII, cuando, pese a los ataques piratas, se conozca a San Ginés en todo su esplendor. La descripción del monasterio que hace Cascales, con esa estatua de San Simeón Estilita en el centro del claustro, nos hace pensar en una construcción sencilla pero grande a la vez. Una construcción que atrae, desde tiempos desconocidos todavía, a decenas de peregrinos que van a pedirle algo al santo. Incluso podemos ver en el camino que va al monasterio, a los llamados "morabitos" por el padre Huélamo. Se trata de musulmanes que, creyendo desde época medieval que allí está enterrado un posible santón, van en peregrinación, al igual que los cristianos.
Es también en estos siglos cuando encontramos mayor bibliografía, aunque sea descriptiva o de propaganda, sobre el monasterio. Los ejemplos que siempre citamos de Huélamo y Cascales, son los que nos dan la pauta para ello.
Pero también tenemos una amplia información en los documentos propios del monasterio. Si en la Edad Media, es en el archivo de Murcia donde encontramos la referencia a los litigios entre Agustinos y la Corona de Castilla, hasta el establecimiento de los Franciscanos; en la Edad Moderna, serán las peticiones, procesiones, cuentas y ataques berberiscos, los que ocuparán este legado. Estos documentos, estudiados con anterioridad por F. Henares y A. Egea, entre otros, nos dan la visión, también, de una institución en pleno crecimiento, que necesita abastecerse, y por eso encontramos, en el Archivo Municipal de Cartagena, documentos sobre peticiones al Concejo de la ciudad, en este término. Junto con estos documentos, hallamos otros, no menos importantes, del Marqués de los Vélez, sobre los ataques a la costa. Varios de ellos han sido transcritos en anteriores publicaciones de este blog.
Podemos decir, como afirma A. Egea, que el momento cumbre de San Ginés es cuando se le nombra patrón de la ciudad, en 1677, en un acto envuelto por la leyenda. Leyenda que afirma que un niño, una mano virgen, sacó tres veces seguidas el nombre de San Ginés. 
A partir del siglo XVIII, vemos un monasterio en franco declive, que se acentúa a partir de 1801. Tenemos un documento de ese año sobre la austera economía del monasterio. Documento que será transcrito próximamente. Ya en 1836, con las desamortizaciones, llegaremos al final de la etapa religiosa de San Ginés de la Jara.
El hecho de que el centro de peregrinaje funcionara tan bien durante los años finales del siglo XVI y el siglo XVII, pudo deberse a la Contrarreforma aprobada en Trento, mediante la cual, se da un impulso al catolicismo en todos los ámbitos, ante el cambio en Europa que supone la entrada del Protestantismo. El máximo exponente de esas diferencias, son las guerras religiosas en los Estados Alemanes (Länder), que dará  a la Guerra de los Treinta años. Así pues, vemos como esta actitud de la Iglesia, afecta positivamente a la zona de san Ginés. 
Además, y este es un hecho no muy comentado, veremos como aumenta la afluencia de ermitaños al Monte Miral. Por ese motivo, tal vez, se construirán las ermitas entre los años finales del siglo XVI, y los comienzos del siglo XVII.
Una vez más, debemos reiterar la dificultad a la hora de la interpretación de la Historia del monasterio, atendiendo sólo a las fuentes escritas, que si bien son valiosísimas para su estudio, se complementan muy bien con los estudios arqueológicos, llevados a cabo en los años 1998 y 2007. Pero todavía quedan muchas cosas por investigar en el subsuelo del monasterio.