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sábado, 26 de noviembre de 2011

Hard day´s night!!!








Qué noche la de este día...

Llegamos a casa con la satisfacción del trabajo bien hecho. De haber contribuido, un día más, a que esto salga para delante. 
La reunión de esta tarde, me ha servido para conocer a personas míticas de las que todos los estudiantes nuevos hemos oído en conversaciones sobre los tiempos "heroicos" de Begastri, como diría Jose Antonio. Personas que colaboraron codo con codo con aquel profesor venido del norte, de carácter austero pero cercano a sus estudiantes, y que dejó varias frases para la Historia, que todos los que hemos pasado por sus clases hemos escuchado alguna vez, incluso sintiéndonos aludidos.
Me ha servido para conocer a la persona cuyo trabajo me ha sido de gran importancia para poder encontrar los documentos que más tarde he transcrito para acercaros San Ginés desde el punto de vista la vida cotidiana. Esa vida que todos tenemos, pero que muchas veces queda aplacada por los grandes acontecimientos. Aunque debemos de admitir que el hecho de que se te acerquen a la puerta unos señores vestidos de manera ostentosa, armados hasta los dientes, y secuestrando a personas, no debe de ser plato de buen gusto; esas historias nos ayudan cada día, a comprender más a los habitantes de ese monasterio que se cae a pedazos y que cada vez que pasamos por delante al ir o venir de la playa, decimos: "que injusticia". ¿Qué pensarían sus habitantes ahora, sobre la situación del monasterio?.
Creo que los que vivimos en un tiempo determinado, no tenemos conciencia sobre el mismo tiempo que pasa, y los hechos que acontecen a nuestro alrededor. Esas personas, clérigos, piratas, gentiles, ermitaños, nobles señores; no pensaban que su tiempo iba a pasar. Lo mismo que nuestros padres no pensaban que un día, dándole a un clic, podían ver noticias llegadas de todo el mundo, en la pantalla "extraplana" de un objeto que lo mismo vale para ver la televisión, que para muchas cosas más... Y, por esa regla de tres, no creo que nosotros seamos conscientes de lo que está por venir, cuando nuestros huesos vuelvan a descansar en un sitio que, espero, no sea perturbado, como las paupérrimas tumbas de los monjes y seglares que han sido desbaratadas en el monasterio.
No os podéis hacer una idea de lo destructor que puede ser el hombre. Podemos inventar la bombilla eléctrica, y la silla eléctrica. Y podemos crear las mejores curas y los mayores males. Males como el del expolio que asola nuestro patrimonio, defendido por muchos, pero vilipendiado por otros muchos, a los que nos les importa que el tiempo sepulte las historias allí vividas, come sepultará las suyas propias. Supongo que soy un iluso que sueña con un mundo en el que todo el patrimonio sea respetado. A lo mejor soy un "tal-ibán" del patrimonio. Lo dejo a votación popular...

Buenas noches!